
Oxapampa, regalo de Dios
Hace 9 años
“Uno inventa siempre la misma canción, del poeta borracho y su musa, del teclado mellado del acordeón, del pecado mortal sin excusas… Uno canta siempre la misma canción, otra noche en el bar de la esquina, cerca de la estación donde duerme un vagón, cuando el tiempo amenaza rutina… Uno acaba nunca la misma canción, con acordes que saben a ti, luego llega la hora de alzarse el telón, y volver a abrazar a mi gente ...”
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