Para Lucia:
A los 14 el Rey Melchor se las dio de bien conmigo, y me trajo una guitarra, aquel adolescente inteligente y ensimismado que era yo, con granos y complejos en vez de empollar física, matemática y química , me las pasaba rimando versos en un cuaderno a rayas, versos llenos de odio contra el mundo y los espejos ... el mundo lejos de sentirse aludido seguía girando, que es lo suyo, desdeñoso sin importarle un carajo mi existencia y los espejos cabrones en vez de consolarme con mentiras más o menos piadosas seguían sosteniéndome cruelmente la mirada... vivía en un sitio que se llamaba Lima, en las noches mientras mi padres y hermanos dormían, practicaba horriblemente con sordina los acordes de “cada vez que digo adiós” de Enanitos Verdes, o iniciándome en el furtivo y noble arte de la masturbación, o suspirando por mi vecina de la esquina, la cual suspiraba por un idiota pelucón y metalero ... solo se me ocurrían tres maneras de llamar su atención, ganar el mundial de futbol, atracar un banco, o suicidarme, lo malo era que estas tres cosas merecían una sobredosis de valor que yo no poseía, yo solo poseía mi cuaderno a rayas contra el mundo y los espejos y mi guitarra tuberculosa cada vez mas desafinada y un plano del paraíso que resulto ser falso .. y mi vida previsible y anodina pasaba lentamente como una película de Cantinflas en blanco y negro, risible y era domingo y no había clases y los niños veíamos los dibujos como siempre de 5 a 6 por Panamericana...así que un día me subí sin boleto de vuelta a un bus viejo que iba hacia el norte... aprendí la felicidad de viajar y aprendí además que las malas compañías no son tan malas, y que se puede crecer al revés de los adultos y sé que al fin a que sabe los aplausos, el alcohol, la resaca, los besos, el humo y las cenizas y sé también a que sabe lo que queda después de los aplausos, el alcohol, la resaca, los besos, el humo y las cenizas ... Sera por eso que mis escritos o canciones quieren ser un mapamundi del deseo o un inventario de la duda, siete crisantemos en el cementerio y cuando las cosas se ponen malas o feas y los dioses se ponen intratables y los hoteles no son dulces y todas las calles se llaman melancolía ... todavía fantaseo con ganar el mundial de futbol, o con desvalijar sucursales de banco o con probar mi suerte a la ruleta rusa, pero ahora en vez de seguir dándole a los acordes de “cada vez que digo adiós” o de enviarle una carta póstuma a esa vecina boba y a su novio pelucón y metalero, me encandilo con el buen Cantinflas, ahora más bien compongo Canciones para los buenos borrachos, adopto musas imaginarias que ilustran el pantano de mi deseo, hago juramentos eternos de amor y locura a Diana mi esposa, siempre teniendo presente que la muerte – pendeja ella – nos separe y el maldito divorcio – pendejo el – nos lleve a tribunales por alimentos, porque a veces añoro en sueños mi época secundaria y universitaria, y mis masturbaciones… hoy me levanta glamorosamente un pedacito de cielo, una nena ojos de papel, un Reyna de cuento de hadas, una ninfa de 50 centímetros, una diosa castigada a aguantar mis inmadureces de padre, el huracán, mi huracán Lucia…
Por eso recuerdo de lejos las vecinas bobas que se iban despelotadas con sus pelucones metaleros y tantas cosas inefables que no eran mías y que jamás serán mías, pero no me quejo Dios, en forma de premio él me ha dejado amigos, memoria, un “te creo” y bares, y una mala salud de hierro de la cual jamás me voy a curar, y un puñado de canciones recién salidas del horno, de vez en cuando rio, y a veces lloro, y sonrió irónicamente cuando alguna vecina boba me manda un beso desde la ventana aprovechando un descuido de su novio, ese pelucón metalero.
Y a que se debe todo esto, toda esta historia es que aprovechando de que los periódicos no cesan en presentarnos a impresentables candidatos a no sé qué, me doy cuenta que solo sé que es de noche y está lloviendo y seguro mañana será de día y saldrá el sol, salvo, alguna locura de la providencia contrarié mi raciocinio, yo que no sabía cómo hablarles de mi vida, esta vida que sigo pensando, es mas vuestra que mía.
Con cariño Edwin.
Oxapampa, regalo de Dios
Hace 9 años


