viernes, 14 de enero de 2011

Mi vida en prosa

Para Lucia:



A los 14 el Rey Melchor se las dio de bien conmigo, y me trajo una guitarra, aquel adolescente inteligente y ensimismado que era yo, con granos y complejos en vez de empollar física, matemática y química , me las pasaba rimando versos en un cuaderno a rayas, versos llenos de odio contra el mundo y los espejos ... el mundo lejos de sentirse aludido seguía girando, que es lo suyo, desdeñoso sin importarle un carajo mi existencia y los espejos cabrones en vez de consolarme con mentiras más o menos piadosas seguían sosteniéndome cruelmente la mirada... vivía en un sitio que se llamaba Lima, en las noches mientras mi padres y hermanos dormían, practicaba horriblemente con sordina los acordes de “cada vez que digo adiós” de Enanitos Verdes, o iniciándome en el furtivo y noble arte de la masturbación, o suspirando por mi vecina de la esquina, la cual suspiraba por un idiota pelucón y metalero ... solo se me ocurrían tres maneras de llamar su atención, ganar el mundial de futbol, atracar un banco, o suicidarme, lo malo era que estas tres cosas merecían una sobredosis de valor que yo no poseía, yo solo poseía mi cuaderno a rayas contra el mundo y los espejos y mi guitarra tuberculosa cada vez mas desafinada y un plano del paraíso que resulto ser falso .. y mi vida previsible y anodina pasaba lentamente como una película de Cantinflas en blanco y negro, risible y era domingo y no había clases y los niños veíamos los dibujos como siempre de 5 a 6 por Panamericana...así que un día me subí sin boleto de vuelta a un bus viejo que iba hacia el norte... aprendí la felicidad de viajar y aprendí además que las malas compañías no son tan malas, y que se puede crecer al revés de los adultos y sé que al fin a que sabe los aplausos, el alcohol, la resaca, los besos, el humo y las cenizas y sé también a que sabe lo que queda después de los aplausos, el alcohol, la resaca, los besos, el humo y las cenizas ... Sera por eso que mis escritos o canciones quieren ser un mapamundi del deseo o un inventario de la duda, siete crisantemos en el cementerio y cuando las cosas se ponen malas o feas y los dioses se ponen intratables y los hoteles no son dulces y todas las calles se llaman melancolía ... todavía fantaseo con ganar el mundial de futbol, o con desvalijar sucursales de banco o con probar mi suerte a la ruleta rusa, pero ahora en vez de seguir dándole a los acordes de “cada vez que digo adiós” o de enviarle una carta póstuma a esa vecina boba y a su novio pelucón y metalero, me encandilo con el buen Cantinflas, ahora más bien compongo Canciones para los buenos borrachos, adopto musas imaginarias que ilustran el pantano de mi deseo, hago juramentos eternos de amor y locura a Diana mi esposa, siempre teniendo presente que la muerte – pendeja ella – nos separe y el maldito divorcio – pendejo el – nos lleve a tribunales por alimentos, porque a veces añoro en sueños mi época secundaria y universitaria, y mis masturbaciones… hoy me levanta glamorosamente un pedacito de cielo, una nena ojos de papel, un Reyna de cuento de hadas, una ninfa de 50 centímetros, una diosa castigada a aguantar mis inmadureces de padre, el huracán, mi huracán Lucia…


Por eso recuerdo de lejos las vecinas bobas que se iban despelotadas con sus pelucones metaleros y tantas cosas inefables que no eran mías y que jamás serán mías, pero no me quejo Dios, en forma de premio él me ha dejado amigos, memoria, un “te creo” y bares, y una mala salud de hierro de la cual jamás me voy a curar, y un puñado de canciones recién salidas del horno, de vez en cuando rio, y a veces lloro, y sonrió irónicamente cuando alguna vecina boba me manda un beso desde la ventana aprovechando un descuido de su novio, ese pelucón metalero.


Y a que se debe todo esto, toda esta historia es que aprovechando de que los periódicos no cesan en presentarnos a impresentables candidatos a no sé qué, me doy cuenta que solo sé que es de noche y está lloviendo y seguro mañana será de día y saldrá el sol, salvo, alguna locura de la providencia contrarié mi raciocinio, yo que no sabía cómo hablarles de mi vida, esta vida que sigo pensando, es mas vuestra que mía.






Con cariño Edwin.

El maldito quejoso...

Dices que soy un maldito quejoso, que mis versos o mis historias siempre me ponen en la posicion de victima, que siempre ando pidiendole al destino un mejor destino, y me sales con que Foo fighters o un tal Dave grohl, es mejor que Sabina, Pàez, Calamaro, Serrat o Milanes...DISCREPO, y encima de los encima, me sales con que soy un poetita maricon , que le lloro a las palabras para ver si estas me inventan una mejor historia, no pues, estas equivocado joven amigo, yo escribo por que le robo a la vida esos instantes, los transformo, dejandolos a mi estilo, transformo la historia a mi conveniencia, no la quejo ni la apenumbro, ni muchos menos le doy la extrema uncion, no mis versos o mis canciones, hablan del amor, del amor bueno, del malo , del libidinoso, del amor canalla, del amor leal, del amor de hermanos, del amor de Dios, y del amor del Diablo, que a veces nos ayuda, pero sobre todo mis canciones, mis versos, mis poemas, son la resurreccion de mis ideas, de mis "notas" de esas notas que solo yo se, no soy un maldito quejoso, soy un maldito humano que sabe que existe otras vidas, y a veces las quiere vivir, que existen marineros que besan y se van , que saben que existen muertes que no debieron morir, que existen vidas que no debieron vivir, que existen pasados que nunca tuvieron que pasar, que existen futuros que nunca deberian de llegar, que existe amistades como la tuya, que siempre debieron de llegar, que existen maradonas y peles, que existe vida en esta maldita vida, que siempre hay un maldito penal cabron que patear  ...

con cariño para Antonio Santander...